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EDUCACIÓN HOLISTICA

LA EDUCACIÓN HOLÍSTICA

MG. LUIS A. WÜRTTELE
La holística alude a la tendencia que permite entender los eventos desde el punto de vista de las múltiples interacciones que los caracterizan; corresponde a una actitud integradora como también a una teoría explicativa que orienta hacia una comprensión contextual de los procesos, de los protagonistas y de sus contextos. La holística se refiere a la manera de ver las cosas enteras, en su totalidad, en su conjunto, en su complejidad, pues de esta forma se pueden apreciar interacciones, particularidades y procesos que por lo regular no se perciben si se estudian los aspectos que conforman el todo, por separado.
La voz griega holos se expresa en castellano como prefijo, hol u holo, y significa entero, completo, "todo"; indica también íntegro y organizado. Con holos se significa totalidad, relaciones, contexto o cualquier evento, aspecto, circunstancia, cualidad o cosa que en su momento esté siendo estudiado o tomado en cuenta, como "uno", como complejidad o como totalidad. Por ejemplo, cuando en una investigación cualquiera se han precisado los aspectos conceptuales y en consecuencia se ha delienado la investigación -se ha focalizado la misma y se ha delimitado-, para los efectos de la investigación ese contexto corresponde al holos de la investigación. Holos alude, entonces, a contextos, a complejidades, a realidades objeto de estudio, en relación con otros holos, es decir, con otros eventos, pues el holos es complejo, expresa múltiples relaciones, es dinámico y está en permanente relación. En otras palabras, el holos -el uno-, es múltiple en sus manifestaciones y expresa relaciones diversas, contínuas, a veces insólitas y paradójicas. Constituye el holos la unidad de referencia para el estudio y comprensión de los eventos y de la realidad, en un contexto de relaciones e interacciones multidimensionales constantes.
La holística ha estado presente en el desarrollo del pensamiento universal. La comprensión filosófica, desde sus inicios, es holista, es decir, parte de una comprensión universal, global, entera o íntegra de los procesos y de las apreciaciones, para derivar progresivamente hacia aspectos de las realidades comprendidas en dichos procesos.
Se reconoce como uno de los textos más significativos de la holística el escrito por el filósofo sudafricano Jan Christian Smuts (1870-1950), nacido en Malinesbury, quien tuvo vida activa política y militar en su país. En 1926 publicó Holismo y evolución. En este texto, desarrolla su concepción holística o de totalidad de las cosas según la cual, si se configura el todo con sus partes, pero se observa la totalidad, se producen realidades y efectos diferentes a los producidos por las partes. El proceso "holista", Smuts lo inscribió dentro de procesos evolutivos, caracterizados por la síntesis creadora, en una actividad dinámica, en evolución, hacia los ideales holísticos.
Cualquier mirada permitirá apreciar que el mundo está hecho de conjuntos, recalcó Smuts, aclarando que éstos están contenidos dentro de otros contextos u holos, y éste a su vez está contenido en otros más, configurando el cosmos e integrando realidades y procesos de manera constante, dinámica e interactiva. Vista la realidad de esta manera, se podrá percibir como dinámica, interactiva y creativa, ya que «este proceso cósmico global, al desplegarse en el cosmos, no es sino la evolución" (Wilber, 1989). En consecuencia, los procesos naturales, el crecimiento, las relaciones, las actividades intelectuales, todo, estaría influenciado o realizado dentro de consideraciones holísticas; esto significa, como parte de un proceso en el cual la determinación o la precisión de las cosas se logra por múltiples relaciones, eventos dinámicos, sinergias y expresiones de contexto.
La holística tuvo repercusión en biología y medicina, gracias a Kurt Goldstein, biólogo e investigador, quien en 1934 publicó "El organismo. Una aproximación holística de la biología". Allí estudió las interacciones entre organismo, estímulos y órganos, en base a un proceso global, armónico, integrado.
Según la comprensión holística, «el todo y cada una de las sinergias están estrechamente ligados con interacciones constantes y paradójicas» (Weil, 1996). Esto quiere decir que cada acontecer está relacionado con otros acontecimientos, los cuales producen entre sí nuevas relaciones y eventos en un proceso que compromete el todo.
Cada hecho constituye un acontecimiento, sabiéndose que cada circunstancia produce una serie de nuevas situaciones, las cuales de alguna u otra manera influyen sobre sí y sobre los otros, en el más amplio contexto. Este proceso relacional, esta holopraxis social, afecta el todo en sus posibilidades y crea a su vez una aprehensión novedosa en el campo de la investigación y de la vida misma ya que si el humano trata de determinar sus propios límites, la orientación holística conduce a aceptar que el lindero de toda comprensión, vivencia y razón de ser, está en las interacciones de cada evento, así como también en el sentido de trascendencia. En otras palabras, la comprensión de los procesos, situaciones o contextos ha de ocurrir desde el holos, ya que en su dinamismo, en las relaciones, en los eventos, surge nueva sinergia, ocurren nuevas relaciones y se generan nuevos acontecimientos. Es el todo lo determinante, aun cuando este reconocimiento no impide que se analice cada caso en particular, análisis que es más provechoso cuando ocurre dentro de una comprensión holística.
Cuál es, entonces, el paradigma: el reconocer, al igual que las teorías físicas y astronómicas, que el universo, la totalidad, ocurre continuamente; que «el todo es mayor que la suma de las partes», según el enunciado aristotélico; que la totalidad es producto del conjunto de relaciones, las cuales corresponden a eventos sucedidos, a otros que se suceden y a infinito número que está por sucederse.
¿El riesgo? Confundir el todo con lo absoluto. En una interpretación holista, lo absoluto expresa relaciones. El todo, como absoluto, resulta imposible de ser aprehendido pues de ocurrir así «ya no sería un todo». El todo se asocia, entonces, a las experiencias concretas de totalidad que mediante procesos holísticos permiten comprensiones referenciales a otros holos, ante un holos (totalidad) imposible de abarcar, pero con posibilidades de ser entendido progresivamente, a partir de los aspectos que lo expresan, en holos de relación. Por eso, el «todo» en holística es: interacción constante; realización cósmica y universal; potencialidad ilimitada; trascendencia; realización histórica; y caos, entendido éste como plenitud de posibilidades; dinamismo, optimismo... De ahí también que en holística los límites, más que puntos de llegada o cercas de contenido, son realidades a transcender, puntos a rebasar, comprensiones a desarrollar...
El proceso hacia la globalización, la comprensión integradora y el desarrollo transdisciplinario, se conocen como expresiones del holismo. Las cosas en sí mismas integran una realidad por las interacciones propias, por campos de acción que se entrecruzan. La apreciación de un hecho cualquiera está dada por la aprehensión holista de las distintas interacciones del objeto de análisis, por lo cual se obtiene un mayor y mejor entendimiento del suceso. Es la ilación y la tendencia a rebasar estructuras y límites lo que determina los eventos; es la relación profunda entre lo inmanente y lo trascendente lo determinante en el estudio y comprensión de los seres; es la posibilidad de establecer relaciones entre objetos, particularidades, ideas, eventos y posibilidades lo que propicia la comprensión del holos. Movimiento, interacción, trascendencia, actividad, son constantes en el contexto de cada ser o de cada cosa. Inteligencia es relación, de estímulos, de ideas, de experiencias, de percepciones, de intuiciones, en contextos relacionales y situacionales marcados por la integralidad: inteligencia con sentido de contexto, como expresión holística. Inteligencia como capacidad de relacionar, de establecer contextos; inteligencia, incluso, como indicios sinápticos que aluden a complejidades mayores.La educación holista es un proceso integral para reestructurar la educación en todos sus aspectos. Como nuevo paradigma nos provee de un marco global basado en lo mejor del conocimiento humano. Considerada el nuevo paradigma educativo para el siglo XXI, se ha desarrollado a partir de las ciencias de la complejidad; el resultado ha sido un paradigma educativo holístico, sin precedentes en la historia de la educación que está revolucionando radicalmente nuestras ideas en el ámbito educativo.
La educación holista supera la visión reduccionista cognoscivista considerando al ser humano en su totalidad, y trabaja en seis dimensiones: emocional, social, cognitiva, estética, corporal y espiritual.
Los principios holísticos de interdependencia, diversidad, totalidad, flujo, cambio , unidad, sustentabilidad, etc. están en la base del nuevo paradigma educativo con el objetivo de una formación integral del ser humano, objetivo que sólo puede ser logrado superando el paradigma Newtoniano-Cartesiano de la ciencia mecánica del siglo XVII y que hoy todavía sigue dominando a los diferentes sistemas educativos.
Una Perspectiva Holística
I. Planteamiento de la Visión
Somos educadores, padres y ciudadanos de diversas circunstancias y movimientos educativos que compartimos una preocupación común por el futuro de la humanidad y de toda forma de vida en la tierra.
Estamos convencidos de que los serios problemas que afectan a los sistemas educativos modernos reflejan una crisis más profunda de nuestra cultura: la incapacidad de la perspectiva industrial/tecnológica predominante de guiar los retos sociales y planetarios que enfrentamos hoy, de una manera humana y vivificadora.
Creemos que nuestros valores y prácticas culturales predominantes, que incluyen un énfasis en la competencia sobre la cooperación, el consumo sobre el uso sostenible de los recursos, y la burocracia sobre la auténtica interacción humana, han sido destructivos para la salud del sistema ecológico, así como también para un desarrollo humano óptimo.
Al examinar esta cultura en crisis, también observamos que nuestros sistemas de educación son anacrónicos e inoperantes. En agudo contraste con el uso convencional de la palabra educación, creemos que nuestra cultura debe restablecer el significado original de la palabra, que es "extraer". En este contexto, educación significa tener la suficiente pasión como para extraer la grandeza que se encuentra dentro de cada persona.
El objetivo de este Planteamiento es proclamar una visión alternativa de la educación, una educación que constituya una respuesta vivificante y democrática a los retos de la década de 1990 y más adelante. Debido a que valoramos la diversidad y favorecemos una amplia variedad de métodos, aplicaciones y prácticas, ésta es una visión que los educadores pueden llevar a cabo de varias maneras. No hay unanimidad completa, aun entre aquéllos de nosotros que aprobamos este documento, respecto a cada una de las declaraciones que se presentan aquí. La visión trasciende a nuestras diferencias y nos guía en una dirección que ofrece una resolución humana a la crisis de la educación moderna.
Principio I. Educación para el Desarrollo Humano
Afirmamos que el objetivo primario, en efecto fundamental, de la educación es sustentar las posibilidades inherentes en el desarrollo humano. Las escuelas deben ser lugares que faciliten la enseñanza y el completo desarrollo de todos los educandos. La enseñanza debe enriquecer y profundizar la relación hacia sí mismo, hacia la familia y miembros de la comunidad, hacia la comunidad global, hacia el planeta y hacia el cosmos. Estas ideas han sido expresadas elocuentemente y puestas en práctica por los grandes pioneros de la enseñanza, tales como Pestalozzi, Froebel, Dewey, Montessori, Steiner y muchos otros.
Lamentablemente, la enseñanza pública nunca ha tenido el desarrollo humano óptimo como objetivo primario. La literatura histórica deja en claro que los sistemas escolares se organizaron con el objeto de incrementar la productividad nacional, inculcando hábitos de obediencia, lealtad y disciplina. La literatura de "reestructuración" y de "excelencia" de las décadas de 1980 y 1990 está muy afectada todavía por la preocupación por la productividad y la competición de la economía nacional y hace lo posible por encauzar las aptitudes y los sueños de la nueva generación hacia el objetivo de desarrollo económico. Nosotros creemos que el desarrollo humano debe tener prioridad sobre el desarrollo económico.
Hacemos un llamado a favor de un reconocimiento renovado de los valores humanos que han sido corroídos por la cultura moderna: armonía, paz, cooperación, comunidad, honestidad, justicia, igualdad, compasión, comprensión y amor. El ser humano es más complejo, más completo, que sus funciones de productor o de ciudadano. Si una nación, por medio de sus escuelas, de sus políticas de bienestar infantil y de su afán de competición, no consigue sustentar el conocimiento de sí mismo, la salud emocional y los valores democráticos, en último término su éxito económico será minado por el colapso moral de la sociedad. En efecto, esto ya está ocurriendo, a juzgar por la epidemia de drogas y los problemas urgentes de delincuencia, alcoholismo, abuso de niños, corrupción política y de empresas, alejamiento y suicidio de los adolescentes y violencia en las escuelas. Tenemos que crear seres humanos sanos si queremos tener una sociedad y una economía sanas. Es verdad que el sistema económico requiere que haya una fuerza laboral bien preparada y de confianza. La mejor manera de conseguir una fuerza laboral así es tratando a los jóvenes en primer lugar como seres humanos y en segundo lugar como futuros productores Sólo las personas que viven en forma completa, sana y con sentido pueden ser realmente productivas. Hacemos un llamado a favor de un equilibrio mejor entre las necesidades de la vida económica y aquellos ideales humanos que trascienden lo económico y que son necesarios para una actuación responsable.
Principio II. Honrando a los Estudiantes como Individuos
Hacemos un llamado para que se reconozca a cada educando, ya sea joven o mayor, como ser único y valioso. Esto significa aceptar las diferencias individuales y estimular en cada estudiante un sentido de tolerancia, respeto y aprecio por la diversidad humana. Cada persona es creativa en forma inherente, tiene necesidades y talentos únicos de tipo físico, emocional, intelectual y espiritual, y posee una capacidad ilimitada para aprender.
Hacemos un llamado para que se investigue detalladamente la validez de las notas, calificaciones y exámenes estandarizados. Nosotros creemos que la función primaria de la evaluación es proporcionar al estudiante y al maestro información que facilite el proceso de aprender. Opinamos que los puntos de evaluación "objetivos" no están al verdadero servicio de la enseñanza ni del desarrollo óptimo de los estudiantes. Hemos estado tan ocupados midiendo lo que es mensurable que hemos descuidado aquellos aspectos del desarrollo humano que son inmensurablemente más importantes. Además de descuidar importantes dimensiones de los educandos, las pruebas estandarizadas también eliminan a los que no pueden ser estandarizados. En escuelas innovadoras que han tenido mucho éxito a través del mundo, se han reemplazado las notas y los exámenes estandarizados por evaluaciones personalizadas que permiten que los estudiantes usen su propia dirección interna. El resultado natural de esta práctica es el desarrollo del conocimiento de sí mismo, de la propia disciplina y de un entusiasmo auténtico por aprender.
Hacemos un llamado para que se apliquen en forma extensa los enormes conocimientos que tenemos ahora respecto a maneras de aprender, inteligencias múltiples y las bases sicológicas de adquisición del conocimiento. No existe ya ninguna excusa para imponer tareas, métodos y materiales en masa cuando sabemos muy bien que cualquier grupo determinado de estudiantes necesita aprender en forma distinta y por medio de actividades y estrategias diferentes. Los trabajos que se han estado haciendo respecto a inteligencias múltiples demuestran que se pueden aprovechar los puntos fuertes, como por ejemplo en lo cinético, lo musical, o lo visual-espacial para reforzar aspectos débiles, como en lo lingüístico o en lo lógico-matemático.
Cuestionamos el valor de ciertas categorías educativas como "superdotados", "limitados" o "subnormales", y "en peligro de fracasar". Los educandos de todas las edades difieren enormemente a través del espectro de aptitudes, talentos, inclinaciones y circunstancias. El etiquetar a un estudiante no sirve para describir su potencial personal; simplemente lo define en relación a las expectativas arbitrarias del sistema. El término "en peligro de fracasar" es especialmente pernicioso: sólo sirve para mantener los objetivos competitivos y homogéneos del sistema educativo, ignorando las experiencias y percepciones personales que están detrás de las dificultades de un estudiante en particular. Sugerimos, por el contrario, que se transforme la enseñanza de manera que se respete la individualidad de cada persona, que podamos construir una verdadera comunidad educativa en la cual cada uno aprende de las diferencias mutuas, que se enseñe a cada uno a valorar sus propios puntos fuertes y que se les potencie para que se ayuden mutuamente. El resultado será que se satisfarán las necesidades de cada estudiante.
PRINCIPIO III. El Papel Central de la Experiencia
Afirmamos lo que los educadores más perceptivos han debatido durante siglos: la educación es asunto de experiencia. La adquisición de conocimiento es un compromiso activo y multisensorial entre una persona y el mundo, un contacto mutuo que otorga poder al que aprende y le revela el rico significado del mundo. La experiencia es dinámica y crece en forma continua. El objetivo de la educación debe ser el cultivo de un crecimiento natural y sano por medio de la experiencia; la educación no consiste en presentar un "currículo" limitado, fragmentado, predigerido como si fuera el sendero del conocimiento y la sabiduría.
Creemos que la educación debe conectar al educando con las maravillas del mundo natural por medio de métodos que lo hagan embeberse en la vida y en la naturaleza. La educación debe conectar al educando con el funcionamiento integral de la sociedad a través de verdadero contacto con la vida social y económica de la comunidad. La educación debe familiarizar al educando con su propio mundo interior por medio de las artes, de diálogo sincero y de momentos de reflexión silenciosa, pues sin este conocimiento del propio ser interior, todo conocimiento externo es superficial y sin sentido.
Principio IV. Educación Holística
Hacemos un llamado a favor de la integridad del proceso educativo y de la transformación de las instituciones y políticas educativas que se requieren para llevar a cabo este objetivo. Integridad significa que cada una de las disciplinas académicas proporciona nada más que una perspectiva diferente del rico, complejo, integrado fenómeno de la vida. La educación holística celebra y hace uso constructivo de puntos de vista alternativos y en evolución de la realidad y de las formas múltiples de conocer. No son solamente los aspectos intelectuales y vocacionales del desarrollo humano los que necesitan orientación y cultivo, sino también los aspectos físico, social, moral, estético, creativo y, en un sentido no sectario, espiritual. La educación holística toma en cuenta el profundo misterio de la vida y del universo además de la realidad de la experiencia.
El holismo es un paradigma en resurgimiento, basado en la rica tradición de muchas disciplinas eruditas. El holismo afirma la interdependencia inherente de la teoría, la investigación y la práctica en constante evolución. El holismo tiene sus raíces en la proposición que el universo es una totalidad integrada en el cual todo está conectado. Esta proposición de integridad y unidad está en oposición directa al paradigma de separación y fragmentación que predomina en el mundo contemporáneo. El holismo corrige la falta de equilibrio de los métodos reduccionistas, poniendo énfasis en un concepto expandido de la ciencia y del potencial humano. El holismo contiene implicaciones de gran significado para la ecología y la evolución humanas y planetarias. Estas implicaciones se discuten a través de todo este documento.
Principio V. Nuevo papel para los educadores
Hacemos un llamado a favor de una nueva comprensión del papel del maestro. Sostenemos que la enseñanza es esencialmente una vocación que requiere una mezcla de sensibilidad artística y de una práctica científicamente basada. Muchos de los educadores de hoy se han dejado atrapar por la competición del profesionalismo: credenciales y certificación controladas en forma rígida, jerga y técnicas especiales y una separación a nivel profesional de los temas espirituales, morales y emocionales que están inevitablemente conectados al desarrollo humano. Nosotros sostenemos, por el contrario, que los educadores deben facilitar el aprendizaje, que es un proceso orgánico, natural, y no un producto que se pueda crear según la demanda. Los maestros necesitan autonomía para diseñar y establecer ambientes educativos apropiados a las necesidades de sus alumnos en particular.
Hacemos un llamado para establecer modelos en la preparación de maestros, que incluyan el cultivo del propio crecimiento interior y del despertar creativo del maestro. Cuando los educadores se abren a su propio ser interior, invitan un proceso de co-aprendizaje y co-creación con el discípulo. En este proceso, el maestro es discípulo y el discípulo es maestro. La enseñanza requiere una sensibilidad exquisita a los retos del desarrollo humano, no un paquete predeterminado de métodos y materiales. Hacemos un llamado para formar educadores que tengan al educando como centro, que muestren reverencia y respeto por el individuo. Los educadores deben estar atentos y conscientes de las necesidades de cada educando, de sus diferencias y aptitudes y tener la capacidad de responder a esas necesidades a todo nivel. Los educadores deben en todo momento considerar a cada individuo en el contexto de la familia, la escuela, la sociedad, la comunidad global y el cosmos.
Hacemos un llamado para liberar de la burocracia a los sistemas escolares, para que las escuelas (así como los hogares, los parques, el mundo natural, el lugar de trabajo, y todos los lugares de enseñanza) puedan llegar a ser lugares de verdadero encuentro humano. La literatura de reestructuración actual pone énfasis en "la obligación de dar cuenta", poniendo al maestro al servicio de los administradores y de los que dictan los planes. Nosotros sostenemos, en cambio, que el educador debe dar cuenta, por sobre todo, a la juventud que trata de comprender el significado del mundo que heredará algún día.
Principio VI. Libertad de escoger.
Hacemos un llamado en favor de oportunidades verdaderamente sustanciales de elección en cada etapa del proceso de aprendizaje. La educación verdadera tiene lugar solamente en una atmósfera de libertad. Es imprescindible tener libertad de indagación, de expresión y de crecimiento como persona. En general, a los estudiantes debería permitírseles una auténtica selección en el proceso de su aprendizaje. Su voz debería tener suficiente peso en determinar el currículo y los procedimientos disciplinarios, de acuerdo con su capacidad para asumir tal responsabilidad. Sin embargo, reconocemos que algunos métodos de instrucción deberán continuar en su mayor parte bajo la tutela de personas adultas, ya sea debido a convicciones filosóficas o porque están al servicio de grupos especiales de estudiantes. El punto es que las familias y los estudiantes necesitan tener la libertad de escoger tales métodos, así como también de no aceptarlos.
Las familias deberían tener acceso a una gran variedad de opciones educativas en el sistema de escuelas públicas. En lugar del sistema actual que ofrece apenas un par de "alternativas", la educación pública debería consistir en numerosas alternativas. Ya no existe lugar para que la educación pública imponga una cultura homogeneizada en una sociedad diversa.
Las escuelas privadas siguen siendo necesarias, pues éstas tienden a ser más receptivas a innovaciones de largo alcance, y tienen la capacidad de incorporar los valores de comunidades ya sean religiosas o de otro tipo íntimo. Las familias deberían tener libertad de educar a sus hijos en casa, sin interferencia indebida de las autoridades públicas. La enseñanza impartida en el hogar ha demostrado ser vivificadora educacional, social y moralmente, para muchos niños y familias.
Principio VII. Educar para participar en la democracia.
Hacemos un llamado a favor de un modelo de educación verdaderamente democrático que potencie a todos los ciudadanos para que participen de manera sustantiva en la vida de la comunidad y del planeta. Construir una sociedad verdaderamente democrática significa mucho más que permitir que el pueblo vote por sus líderes: significa potenciar a cada individuo para que participe en forma activa en los asuntos de su comunidad. Una sociedad verdaderamente democrática es mucho más que el "gobierno de la mayoría”: es una comunidad en la cual se oyen voces dispares y donde se toman en cuenta los intereses humanos. Es una sociedad abierta al cambio constructivo cuando se requiere un cambio social o cultural.
Para poder mantener una comunidad así, la sociedad debe estar cimentada en un espíritu de solidaridad por parte de sus ciudadanos, en un deseo de comprender y experimentar compasión por las necesidades de los demás. Tiene que haber un reconocimiento de las necesidades humanas comunes que unen a la gente en vecindarios, en naciones y en la comunidad planetaria. De este reconocimiento debe surgir preocupación por la justicia. Para conseguir estos altos ideales, se debe facilitar el que los ciudadanos piensen en forma crítica e independiente. La verdadera democracia depende de un pueblo capaz de distinguir la verdad de la propaganda, los intereses comunes de las fórmulas partidistas. En esta época en que se practica la política por medio de fórmulas breves y relaciones públicas mandases, el examen crítico es más vital que nunca para preservar la democracia.
Todas éstas son tareas educativas. Pero el proceso de enseñar y aprender no puede cultivar estos valores a menos que los personifique en sí mismo. El ambiente mismo de la enseñanza debe girar en torno a la solidaridad, a las necesidades humanas compartidas, a la justicia, y al estímulo de una forma de pensar original y crítica. Realmente, ésta es la esencia de la verdadera educación; es el ideal socrático, que muy raramente se ha practicado en los sistemas educativos.
Principio VIII. Educar para ser ciudadanos globales.
Creemos que cada uno de nosotros, lo sepamos o no, es un ciudadano del mundo. La experiencia humana es mucho más amplia que la de los valores o formas de pensar de una cultura en particular. En la nueva comunidad global que está amaneciendo, estamos poniéndonos en contacto, como jamás antes en la historia de la humanidad, con culturas y percepciones del mundo muy diversas. Creemos que ya es hora que la educación cultive el aprecio por la magnífica diversidad de la experiencia humana y por el potencial perdido o todavía desconocido que existe dentro de los seres humanos. La educación en la época global necesita dirigirse a aquello que es más plenamente, más universalmente humano en la generación joven de todas las culturas.
La educación global se basa en un enfoque ecológico que pone énfasis en la conexión y dependencia mutua de la naturaleza con la vida y la cultura humanas. La educación global facilita el reconocimiento del papel de toda persona en la ecología planetaria, que incluye a la familia humana y a todos los demás sistemas de la tierra y del universo. Uno de los objetivos de la educación global es abrir las mentes. Esto se consigue por medio de estudios interdisciplinares, de experiencias que facilitan la comprensión, la reflexión y el pensamiento crítico y respuestas creativas. La educación global nos recuerda que toda educación y toda actividad humana necesitan descansar en los principios que rigen a los sistemas ecológicos con éxito. Estos principios incluyen los beneficios de la diversidad, el valor de la cooperación y del equilibrio, las necesidades y derechos de los participantes, y la necesidad de sustentación dentro del sistema.
Otros componentes importantes de la educación global incluyen la comprensión de las causas de los conflictos así como la experiencia de los métodos de resolución de conflictos. Al mismo tiempo, es esencial explorar temas sociales tales como derechos humanos, justicia, presiones del exceso de población y desarrollo, para comprender en forma precisa las causas de la guerra y las condiciones para la paz.
Puesto que las religiones y tradiciones espirituales del mundo tienen un impacto tan enorme, la educación global fomenta la comprensión y aprecio de éstas, como también de los valores que ellas proclaman, incluyendo la búsqueda de la trascendencia, del amor, de la compasión, de la sabiduría, de la verdad y de la armonía. Por lo tanto, la educación global se dirige a aquello que es humano en su sentido más completo y universal.
Principio IX. Educar para una cultura planetaria
Creemos que la educación debe surgir orgánicamente de un profundo respeto por la vida en todas sus formas. Debemos cultivar una relación entre lo humano y el mundo de la naturaleza que sea sustentadora y no explotadora. Esto está en el centro mismo de nuestra visión para el siglo veintiuno. El planeta Tierra es un sistema viviente sumamente complejo, pero fundamentalmente unitario; es un oasis de vida en el oscuro vacío del espacio. La ciencia post-newtoniana, la teoría de los sistemas y otros avances recientes del pensamiento moderno ya han reconocido lo que enseñaron durante siglos algunas de las tradiciones espirituales y mitológicas antiguas: que el planeta, y toda vida en él, constituyen una entidad interdependiente. Las instituciones económicas, sociales y políticas deben engendrar un respeto profundo por esta interdependencia. Todos debemos reconocer la necesidad imperativa de cooperación global y sensibilidad ecológica, si la humanidad espera sobrevivir en este planeta. Nuestros hijos requieren un planeta sano en el cual puedan vivir, aprender y crecer. Necesitan aire y agua puros, la luz del sol y un suelo fértil y todas las otras formas de vida que constituyen el sistema ecológico de la Tierra. Un planeta enfermo no puede mantener niños sanos.
Hacemos un llamado por una educación que promueva una cultura planetaria que incluya conciencia de la interdependencia del planeta, la congruencia del bienestar personal y global, y el papel y alcance de la responsabilidad individual. La educación necesita estar arraigada en una perspectiva global y ecológica para poder cultivar en las generaciones jóvenes el aprecio por la profunda interrelación de toda vida. La educación planetaria involucra una evaluación holística de nuestro planeta y de los procesos que sostienen su vida. El aspecto central de este estudio es el conocimiento de los sistemas básicos que sustentan la vida, las fuentes de energía, los ciclos, las interdependencias y los cambios. La educación planetaria es un campo integrado que incluye la política, la economía, la cultura, la historia y los procesos de cambio a nivel personal y social.
Principio X. Espiritualidad y Educación.
Creemos que todas las personas son seres espirituales en forma humana, que expresan su individualidad a través de sus talentos, capacidades, intuición e inteligencia. De la misma manera que una persona se desarrolla física, emocional e intelectualmente, uno también se desarrolla espiritualmente. La experiencia y el desarrollo espirituales se manifiestan en forma de una profunda conexión consigo mismo y con los demás, una conciencia del significado y propósito de la vida diaria, una experiencia de la totalidad e interdependencia de la vida, una pausa en la actividad frenética, en las presiones y estímulos de la vida contemporánea; el conjunto de la experiencia creativa y un respeto profundo por el misterio de la vida. La parte más importante, más valiosa de una persona es su vida interior, subjetiva: la individualidad o alma.
La ausencia de la dimensión espiritual es un factor crucial en la conducta autodestructiva. El abuso de las drogas y del alcohol, la sexualidad vacía, el crimen y la desintegración de la familia, todo ello proviene de una búsqueda en forma errada de conexión, misterio y significado y un escape del sufrimiento de no tener una fuente auténtica de realización.
Creemos que la educación debe cultivar el crecimiento sano de la vida espiritual en vez de hacerle violencia con una constante evaluación y competición. Una de las funciones de la educación es ayudar a comprender que todo en la vida está conectado a todo lo demás. En todas las grandes tradiciones del mundo, la ética de esta toma de conciencia se expresa con: "Lo que hago a los demás, me lo hago a mí mismo." El acto de potenciar a la persona es igualmente fundamental al concepto de conexión. Si todos estamos conectados a todos y a todo lo demás, entonces cada persona puede, de hecho, hacer la diferencia.
Al estimular un profundo sentido de conexión con los demás y con la Tierra en todas sus dimensiones, la educación holística fomenta un sentido de responsabilidad hacia sí mismo, hacia a los demás y hacia el planeta. Creemos que esta responsabilidad no es una carga, sino algo que se asume debido a una conciencia de conexión y potenciación. La responsabilidad individual, de grupo y global se desarrolla fomentando la compasión que hace que una persona quiera aliviar el sufrimiento de otros, inculcando la convicción de que el cambio es posible y ofreciendo los instrumentos que hagan posible esos cambios.
En conclusión *
Al acercarnos al siglo veintiuno, muchas de nuestras instituciones y profesiones están entrando en un período de profundo cambio. Los que trabajamos en educación estamos empezando a darnos cuenta que la estructura, los objetivos y los métodos de nuestra profesión fueron diseñados para una época histórica que se acerca ahora a su fin. Ha llegado la hora de transformar la educación para poder hacer frente a los retos humanos y del medio ambiente que se nos presentan.
Creemos que la educación en esta nueva era debe ser holística. La perspectiva holística es el reconocimiento que toda vida en este planeta está conectada entre sí de innumerables maneras, profundas y imperceptibles. La vista de la Tierra suspendida sola en el negro vacío del espacio, destaca la importancia de tener una perspectiva global al tratar con las realidades sociales y educativas. La educación debe promover respeto por la comunidad global de la humanidad.
El holismo pone énfasis en el desafío de crear una sociedad sustentable, justa y pacífica en armonía con la Tierra y sus formas de vida. Implica sensibilidad ecológica, respeto profundo tanto por las culturas indígenas como por las modernas, así como por la diversidad de las formas de vida del planeta. El holismo trata de expandir la manera en que nos vemos a nosotros mismos y a nuestra relación con el mundo, celebrando nuestro potencial humano innato: lo intuitivo, emotivo, físico, imaginativo y creativo, así como lo racional, lógico y verbal.
La educación holística reconoce que los seres humanos buscan significación, no solamente datos o destrezas, como aspecto intrínseco de un desarrollo completo y sano. Creemos que sólo seres humanos sanos y realizados pueden crear una sociedad sana. La educación holística cultiva las aspiraciones más altas del espíritu humano.
La educación holística no es un currículo o una metodología determinados; es un conjunto de proposiciones que incluye lo siguiente:
× La educación es una relación humana dinámica, abierta.
× La educación cultiva una conciencia crítica de los muchos contextos en la vida de los educandos: moral, cultural, ecológico, económico, tecnológico, político.
× Todas las personas poseen vastos potenciales múltiples que solamente ahora estamos empezando a comprender. La inteligencia humana se expresa por medio de diversos estilos y capacidades, todos los cuales debemos respetar.
× El pensamiento holístico incluye modos de conocer intuitivos, creativos, físicos y en contexto.
× El aprendizaje es un proceso que dura toda la vida. Todas las situaciones de la vida pueden facilitar el aprender.
× El aprendizaje es tanto un proceso interno de descubrimiento propio así como una actividad cooperativa.
× El aprendizaje es activo, con motivación propia, que presta apoyo y estímulo al espíritu humano.
× Un currículo holístico es interdisciplinar e integra las perspectivas globales y de la comunidad.
  FUNDAMENTOS PEDAGÓGICOS
  La caracterización de cualquier currículum o de una teoría educativa debe partir de la base de cuál es la concepción que se mantiene sobre la función de la escuela. Tradicionalmente, se le ha otorgado la misión de proporcionar el conocimiento de la cultura en la que se encuentra y su transmisión generación a generación. Sin embargo, en la actualidad  vivimos en un mundo cada vez más interconectado, donde las cantidades de información que tenemos al alcance se multiplican exageradamente. El futuro ha dejado de ser previsible y la adaptación a este hecho no puede verse sólo mediante la adquisición de  contenidos conceptuales. Desde este punto de partida, en el siglo XXI la función principal de la escuela debería ser proporcionar a los estudiantes herramientas para la reflexión, así como conocimientos y habilidades para poder comprender el mundo que les rodea y establecer relaciones dinámicas con él.
En el año 1990 un grupo de educadores holistas se reunieron en Chicago, creando la Alianza Global para la Transformación de la Educación (GATE), y elaboraron el documento titulado Educación 2000. Una perspectiva holística, en el cual se proclama una visión alternativa de la educación, con los siguientes puntos fundamentales:
Educación para el desarrollo humano
Honrando a los estudiantes como individuos
El papel central de la experiencia
Educación Holista
El nuevo papel del educador
Libertad de escoger
Educar para una participación democrática
Educar para ser ciudadanos globales
Educar para una cultura ecológica planetaria
Espiritualidad y educación
Este documento permite la  reflexión sobre los principios pedagógicos de la educación holista y se constituye como herramienta para el debate y la actuación consciente de la educación. En este punto, la educación holista responde a una serie de fundamentos de tipo pedagógico y psicológico:
Inteligencia y aprendizaje
Eco-educación y currículum ecológico
Comunidades de aprendizaje
Espiritualidad
INTELIGENCIA Y APRENDIZAJE
Tª de las Inteligencias Múltiples
El año 1979 la Fundación Bernard Van Leer de La Haya encargó a un grupo de investigadores de Harvard un estudio sobre la naturaleza del potencial humano. El año 1983 se publicaba el libro Frames of Mind, a partir del cual se daba a conocer la llamada Tª de las Inteligencias Múltiples. Esta teoría reconoce distintos aspectos, potencialidades y estilos cognitivos en los individuos. Establece al menos siete tipos distintos de inteligencias: lógica-matemática, lingüística, musical, corporal, espacial, interpersonal e intrapersonal.
Howard Gardner, codirector del Proyecto Cero de la Escuela Superior en Educación de Harvard, describe cada una de estas inteligencias y las sitúa en un mismo nivel de importancia. La sociedad actual sobre valora las inteligencias lógica-matemática y lingüística, las cuales por si solas no pueden garantizar un desarrollo óptimo del individuo en el futuro. La tarea de la escuela y la educación tiene que consistir en una educación más individualizada, que tenga en cuenta los distintos estilos cognitivos de la persona y los potencie para lograr un desarrollo integral y más completo.
Inteligencia holística
El trabajo de Gardner sobre las Inteligencias Múltiples abrió el camino a nuevas investigaciones en este terreno. Daniel Goleman introdujo el concepto de inteligencia emocional y se adentró un poco más en la explicación de los fenómenos cognitivos. A partir de todo esto, el paradigma holista concibe la inteligencia como la capacidad para reconocer nuestra interdependencia y todo aquello que la destruye. Es la capacidad para reconocernos a nosotros mismos de manera directa, la cual cosa lleva a una humanización integral de la persona, huyendo de aquellos procesos que llevan a la destrucción.
Esta concepción se aleja de la visión tradicional de la inteligencia, la cual consideraba sólo los aspectos cognitivos. El holismo destaca también los valores morales y la sensibilidad humana como parte importante y que nutre la verdadera inteligencia.
Aprendizaje global
La idea principal sobre el aprendizaje dentro del paradigma holista es que no existe ninguna separación entre aprender y vivir. Aprendemos a medida que tenemos un contacto con el medio que nos rodea y establecemos relaciones con el entorno. El punto más importante en la educación es aprender. Es más importante que enseñar. Todas las personas involucradas en el proceso educativo tienen el objetivo común de aprender. La enseñanza sigue teniendo su lugar, pero como soporte del aprendizaje.
La educación holista señala cuatro aprendizajes básicos en educación, que también han sido señalados por la UNESCO:
-aprender a aprender
-aprender a hacer
-aprender a vivir juntos
-aprender a ser
El aprendizaje es un acto total, implica actitudes, valores, habilidades y conocimientos que no se pueden separar. Se trata de un aprendizaje más cualitativo que cuantitativo.
El proceso educativo integral
En la educación holista se pretende hacer ver que el mundo es una totalidad. Para lograrlo, intenta educar la totalidad de la persona, no sólo una parte. Esta educación integral queda enfocada en los siguientes ámbitos: cognitivo, social, emocional, físico o corporal, estético y espiritual.
El autoconocimiento también es una parte importante de este proceso, ya que gracias a él es posible la comprensión de la realidad y el interés por una relación positiva y comprometida con el mundo y uno mismo como parte integrante de esta totalidad.
La educación holista en ningún momento niega la importancia de una educación profesional y tecnológica, sino que además de estos dos aspectos, cree en la importancia de una formación humana que vaya más allá de los términos estrictamente instrumentales.
COMUNIDADES DE APRENDIZAJE
En educación holista se reconoce la importancia de educar para una ciudadanía global e integradora, que tenga en cuenta las características de la propia cultura pero que no olvide la posición del individuo dentro de un contexto más amplio, planetario y universal.
La educación holista da especial importancia al hecho de educar para la interdependencia. Esto implica el desarrollo de una conciencia no fragmentada, sino holista, que perciba el mundo y las relaciones que en él se establecen como un flujo constante. Todo problema educativo es también un problema social, por lo tanto, se debe integrar las mejoras profesionales dentro de una nueva visión de la sociedad.
Este paradigma propone el paso hacia unas comunidades de aprendizaje dinámicas. Estas comunidades no son nada más que un espacio donde todos los implicados en educación trabajan juntos con el objetivo compartido de mejorar el aprendizaje desde la colaboración. El objetivo de la comunidad es APRENDER A APRENDER, tanto respecto al niño como cualquier adulto implicado (padres, maestros,...).
Las comunidades educativas presentan unas características que las diferencian de la tradicional aula de un centro. El Dr. Gallegos Nava nos da a conocer estas características, entre las cuales destacan el hecho de ofrecer valores y conductas responsables, ser comunicativas, se sitúan más allá del aula del centro y estimulan una cultura de cooperación y una conciencia indagatoria.
Se trabaja siempre sobretodo para formar estudiantes capacitados para la vida, que sepan responder de manera adecuada y responsable a los conflictos y retos que puede plantear la sociedad del siglo XXI, a nivel ecológico, social, tecnológico y personal.
El objetivo principal de las comunidades es favorecer en la persona la reflexión crítica, la creatividad y la capacidad de síntesis. Todo esto será favorable y positivo para el contexto social, ya que el individuo elaborará respuestas adecuadas e innovadoras, será capaz de pensar sobre sí mismo con una visión holística y generará bienes y servicios de calidad para el conjunto de la sociedad y de las comunidades humanas
Hay que transformar las escuelas burocráticas en comunidades dinámicas. Se trata de crear espacios y también procesos donde todos los integrantes trabajen juntos y en constante interacción con el fin de mejorar el aprendizaje.
ESPIRITUALIDAD
Sobre el concepto de espiritualidad
El concepto de espiritualidad requiere una definición de su significado, ya que muchas veces se utiliza para designar cosas que se alejan bastante de su auténtica connotación. En primer lugar, hay que establecer una diferencia clara entre espiritualidad y religión. En occidente, estos dos términos están muy unidos, hasta el punto que para mucha gente resultan ser sinónimos. A pesar de esto, la visión que tiene la educación holista es por completo distinta. La espiritualidad no es ningún conjunto de creencias, dogmas, símbolos ni rituales. Todas estas cosas que son propias de una religión, no se dan en la espiritualidad tal como se entiende desde la visión holista.
Este paradigma define la espiritualidad como la experiencia individual del fundamento último de todo aquello que existe. Consiste en el descubrimiento de la armonía en todas las cosas, de nuestra situación en el mundo, del sentimiento último de interdependencia. Espiritualidad significa sensibilidad, libertad, no para hacer lo que queramos, sino para sentirnos integrantes y participantes de la vida en su totalidad. La espiritualidad es propia del ser humano, es una de sus características. Más allá de las creencias religiosas, todos los grupos humanos y los individuos participan de ella. Hay que destacar también la diferencia entre el hecho espiritual y todo aquello relacionado con los temas paranormales, los cuales se alejan de lo que aquí se expone.
La educación tiene debe brindar la oportunidad para el despliegue de esta característica común en todos nosotros. No se trata de ninguna disciplina académica, sino que se transmite a medida que damos suficiente libertad para expresar esos sentimientos que afectan a las personas y su relación con el mundo y el universo.
La visión espiritual va más allá de las fronteras políticas e ideológicas. Es una visión que trata los valores humanos, ya que estos son los que ponen de manifiesto el orden interno de nuestra conciencia.
Espiritualidad y currículum
La espiritualidad no debe ser tratada en el currículum como una asignatura más, sino que debe formar parte de la práctica educativa, del ambiente escolar, creando el contexto apropiado para el proceso de aprendizaje.
Se pueden nombrar, según los autores holistas, seis relaciones fundamentales que forman parte del curriculum espiritual:
-relación entre pensamiento y intuición
-relación entre mente y cuerpo
-relación entre los diferentes tipos de conocimiento
-relación entre el individuo y la sociedad
-relación entre el individuo y el planeta
-relación del individuo con él mismo

Espiritualidad, pues, debe ser entendida como una oportunidad para entender el mundo donde vivimos y nuestra relación con él. La aceptación de esta parte que nos es propia da lugar a un mejor conocimiento de nosotros mismos, la cual cosa hace posible actuaciones más responsables y comprometidas con el entorno, el medio ambiente y la relación con los otros.


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